Visitar la singular Santa Cueva de Montserrat

Aunque el centro neurálgico de todo el complejo cultural-religioso de Montserrat es su imponente basílica, no debemos olvidar que su razón última de ser es la veneración de la Virgen Negra (la “Moreneta”, patrona de Catalunya). Por eso, en nuestra visita a Montserrat, uno de los lugares de atención obligada es la “Santa Cova”, el lugar donde dice la tradición que fue encontrada la imagen de la Virgen María. Veamos más detalles acerca del lugar y cómo se encontró la «Moreneta«.

  • La leyenda de la Santa Cueva
  • Historia alrededor del hallazgo y Montserrat
  • El camino de la Santa Cueva de Montserrat
Santa Cueva Montserrat

Santa Cueva Montserrat

La leyenda de la Santa Cueva

Según dice la tradición, en la tarde de un sábado del año 880 unos niños de la zona vieron bajar del cielo una gran luz que se detuvo en un lugar concreto de la montaña de Montserrat, todo ello acompañado de una extraña y celestial melodía. Estos niños corrieron a sus casas a contar la historia y volvieron unos días más tarde, esta vez acompañados de algunos familiares, quienes contemplaron estupefactos como el fenómeno celestial se volvía a producir.

Durante las semanas siguientes, la visión se repitió en diferentes ocasiones, esta vez con la presencia de autoridades de la Iglesia, como el Rector de la cercana parroquia de Olesa de Montserrat o el propio Obispo de Manresa. Finalmente, examinando con más detenimiento la zona, encontraron una pequeña cueva en un abrigo de la montaña con una imagen de la Madre de Dios o Virgen en su interior.

Entendiendo que el lugar no era ni el idóneo ni el más digno para la imagen, decidieron llevarla en procesión hasta Manresa, para ser venerada allí; pero fue una labor imposible porque la talla se hacía cada vez más pesada, como si no quisiera ser movida de donde se encontraba. Después de varios intentos infructuoso, todos comprendieron que aquello era un mensaje divino y que la Virgen quería ser venerada allí mismo, entre las cumbres de la montaña.

Historia alrededor del hallazgo y Montserrat

La capilla primitiva fue construida en nueve años entre finales del s. XVI e inicios del s. XVII en estilo barroco, bajo la protección y patrocinio económico de la marquesa de Tamarit. El edificio se levantó en la rocosa superficie de la montaña, quedando plenamente integrado en el entorno.

Santa Cueva Montserrat

Santa Cueva Montserrat

Esta primera construcción resultó devastada durante la Guerra de la Independencia contra Napoleón (1808 – 1814) y pudo ser reconstruida con posterioridad por el arquitecto Francesc de Paula Villar i Lorenzo entre 1857 y 1859, gracias al buen hacer de la llamada “Junta de Reconstrucción de Montserrat”; fruto de todo este trabajo, la capilla pudo ser bendecida y abierta al culto de nuevo, el día 11 de septiembre de 1864.

Las primeras décadas del s. XX no trajeron ningún cambio importante en el recinto, pero la última década sí que resultó desastrosa para la capilla, ya que un incendio en el verano del año 1994 destruyó parte de las construcciones y el claustro, echando a perder también una buena parte del mobiliario; por si ello fuera poco, ese mismo otoño trajo lluvias torrenciales que provocaron corrimientos de tierras y la caída de grandes piedras sobre la capilla y los edificios aledaños. Iniciada la reconstrucción el año 1995, una nueva tromba de agua hizo estragos, provocando esta vez el hundimiento de la claraboya, con lo que los trabajos de reconstrucción no pudieron finalizar definitivamente sino hasta el año 1996, celebrándose su reinauguración el año 1997.

El edificio se levanta sobre el lugar donde se encontraba la gruta original y tiene forma de cruz latina. La luz natural del recinto proviene de la cúpula construida sobre el crucero y en el altar, -situado en el extremo que da a la pared de la montaña-, se encuentra una fiel reproducción de la talla de la Virgen que se venera en la basílica.

Aunque apartada de los edificios principales de Montserrat, la Capilla de la Santa Cova no se encuentra totalmente aislada, sino que conforma un pequeño complejo con otras construcciones anejas, como una sacristía, un claustro y una sala de exvotos.

Santa Cueva Montserrat

Santa Cueva Montserrat

El camino de la Santa Cueva de Montserrat

El actual Camino de la Santa Cueva (“Camí de la Santa Cova”) es, en sí mismo y con independencia de la propia capilla, una auténtica obra de arte al aire libre.

Es una lástima visitar Montserrat y no encontrar la oportunidad de bajar hasta la Santa Cova. Es un pequeño esfuerzo que merece la pena.

Hay que considerar a este respecto las dificultades de todo tipo a los que tuvieron que hacer frente los constructores del camino, tanto por la pendiente (no en vano se salva un desnivel de cerca de 100 metros) como por la orografía del terreno, lo que obligó a hacer taludes y desmontes, a levantar contrafuertes de piedra y a construir diversos puentes para sortear los arroyos y torrentes de la zona. Para hacernos una idea de su magnitud, la construcción del camino en sí se inició en el año 1693 y acabó en el año 1704.

El camino se encuentra jalonado de numerosas esculturas y grupos escultóricos que componen un impresionante Rosario, de iniciativa totalmente privada. En su construcción, intervinieron multitud de arquitectos, escultores y artesanos, algunos de ellos figuras insignes del arte catalán, -como, por ejemplo, Josep Puig i Cadafalch (1867-1956), Antoni Gaudí (1852-1926), Josep Llimona (1864-1934) o los hermanos Vallmitjana (1828-1919, 1830-1905)-, lo que convierte a este conjunto escultórico del Camí de la Cova en una de las joyas del modernismo catalán, tanto por la cantidad como por la calidad de las obras que lo componen, las cuales representan los quince misterios del Rosario (vida, pasión y muerte de Cristo, vistos con los ojos de la Virgen María, su madre).

Pero el paso del tiempo también ha ido dejando su huella en las esculturas y en el año 1983 se tuvo que rehacer de nuevo el misterio la Visitación. Su autoría correspondió al escultor catalán Manuel Cusachs, nacido en 1933 y recientemente fallecido en este mismo año 2019.

Por eso, aunque no sea por sentimiento de religiosidad o devoción, sino solamente por el placer de disfrutar la naturaleza y contemplar el arte integrado en la misma, merece la pena programarse un tiempo para este paseo. El trayecto a pie es de 1,5 kms. y lleva poco más de 30 minutos, salvando un desnivel de entre 50 y 100 metros y unas vistas espectaculares.