«La Moreneta», la Virgen de Montserrat

«La Moreneta», así se llama popularmente la Virgen de Montserrat. Al ver la imagen de La Moreneta más de uno comenta que es un poco extraño, ya que como probablemente ya sabrás si te dispones a visitar Montserrat se trata de una figura de color negro, cuando éste no es el color de piel predominante en nuestro entorno y justamente se trata de la Patrona de Cataluña ¿A qué se debe su famosa tonalidad oscura? ¿Por qué causa tanta devoción entre los peregrinos y creyentes? ¿Cuál es la historia de La Virgen Negra de Montserrat?

La famosa Virgen Negra de Montserrat

Son muchos los visitantes y peregrinos que llegan de todas partes del mundo que viajan hasta Barcelona y Montserrat para ver de primera mano la Virgen de Montserrat. Al penetrar en la Basílica de Montserrat muchos son conscientes de la veneración y respeto con la que los creyentes se acercan hasta la Virgen. Es un momento de gran emoción y alegría. También los visitantes que llegan con alguno de lo tours a Montserrat quedan cautivados ante la talla de la histórica Virgen.

Virgen de Montserrat

Virgen de Montserrat

Las dos figuras, la Virgen y el niños Jesús, presentan un color inusualmente oscuro de las caras y las manos. Ello ha llevado a realizar varios estudios de la madera y los expertos han determinado que la tonalidad de la Virgen de Montserrat se debe a la transformación del barniz de su cara y de sus manos a causa del paso del tiempo a lo largo de los siglos. Casi un número de años infinitos en contacto que el humo de las velas y el silencio del tempo.

La historia de la Virgen Negra, de la Moreneta de Montserrat

Algunas fuentes afirman que la Virgen Negra de Montserrat fue tallada en la ciudad de Jerusalén en tiempos pretéritos. Es una hermosura de talla de madera con una de las representaciones de la Virgen Negra más prestigiosas del orbe y en 1844 el Papa León XIII declaró a la Virgen de Montserrat patrona de Cataluña.

En el Museo de Montserrat, se encuentra un apartado dedicado a su virtuosismo con una completa colección de figuras y representaciones de la Virgen.

La leyenda de la Virgen de Montserrat cuenta que en el año 880, un sábado al anochecer en la montaña de Montserrat, unos pastores con su rebaño vieron bajar una gran luz cegadora del cielo, acompañada de los sonidos y música de una bella melodía. Al cabo de una semana los niños volvieron con sus padres en el mismo lugar de Montserrat. Y la visión se repitió una vez más. Los cuatro sábados siguientes les acompañó el Rector de Olesa. Y todos constataron la milagrosa visión.

Una vez enterado de lo ocurrido, el Obispo que se encontraba en Manresa, organizó una visita oficial al lugar. Y descubrieron una cueva, y allí fue donde encontraron la imagen de Santa María. Desde entonces el lugar es conocido por la Santa Cueva, que sea dicho de paso, te recomendamos visitar.

La Santa Cueva se convirtió un lugar de culto durante muchos siglos. Cada año, miles de hombres y mujeres hacen un peregrinaje para orar a la Virgen María y pedirle sus favores.

¿Qué pasó después? Se decidió llevar la imagen de la Virgen de Montserrat en procesión hasta la cercana ciudad de Manresa pero la comitiva fracasó en su intento. Y es que la figura de repente multiplicó su peso y era imposible de trasladarla. Eso fue interpretado como un claro acto de intervención divina. Una señal evidente de que la imagen tenía que ser venerada en Montserrat: no podía moverse y abandonar el cobijo de la Montaña sagrada.

Una de las manifestaciones más interesantes de la devoción que suscita La Moreneta es el Virolai.

Se trata de un himno dedicado a la Virgen María de Montserrat, conocido también con el nombre de «Rosa de abril” en referencia al principio del poema. Es una gozada poder escuchar su melodía interpretada por el famoso coro de la Escolanía de Montserrat. Consulta el horario de misas y cuándo puedes escuchar interpretar el Virolai.

La letra del Virolai fue compuesta por el sacerdote y poeta catalán Jacinto Verdaguer y fue publicada en el programa del certamen artístico y musical de 1880 celebrado con motivo de las fiestas del Milenario de Montserrat. El mismo año se ofreció un premio (un flabiolo de oro con esmaltes) para aquél que compusiera la más bonita de las melodías adaptada al texto de Verdaguer y el compositor Josep Rodoreda fue el ganador entre más de 70 partituras..